CATALAN PARTY

.

Cómo preparar una buena Catalan Party

Hay fiestas que se organizan. Y otras que se viven.

Una Catalan Party es una oportunidad para reunir gastronomía, tradición, música y cultura en una misma experiencia. Desde una buena masía hasta el último brindis con porrón, cada detalle ayuda a crear un ambiente auténtico, divertido y memorable.

ESPI5333-bySERGIESPINOSA_ZEPTOLAB_©SERGIESPINOSA_ALTACALIDAD2

El lugar: una buena masía

El escenario lo cambia todo.

Una masía rodeada de naturaleza es el punto de partida perfecto para trasladar a los invitados fuera de la rutina y crear una experiencia con identidad propia.

ESPI5342-bySERGIESPINOSA_ZEPTOLAB_©SERGIESPINOSA_ALTACALIDAD2
ESPI5382-bySERGIESPINOSA_ZEPTOLAB_©SERGIESPINOSA_ALTACALIDAD2
ESPI5209-bySERGIESPINOSA_ZEPTOLAB_©SERGIESPINOSA_ALTACALIDAD2

Calçots, romesco y producto local

Si hablamos de Cataluña, la gastronomía tiene que ser protagonista.

Y pocas cosas generan más ambiente que una buena calçotada.

Calçots recién hechos, babero puesto, manos manchadas y una buena salsa romesco. Aquí se viene a compartir, comer y disfrutar.

44370521761_3704e011ab_k-4

Un porrón en cada mesa

El porrón no puede faltar.

Además de ser parte de la cultura gastronómica catalana, se convierte rápidamente en uno de esos momentos que rompen el hielo: quién se atreve primero, quién consigue beber sin mancharse y quién necesita un segundo intento.

ESPI5513-bySERGIESPINOSA_ZEPTOLAB_©SERGIESPINOSA_ALTACALIDAD2

Tradición con actitud

La barretina puede convertirse en parte del dress code, en un regalo para los invitados o en un elemento más de la ambientación.

images-4

Al ritmo de la rumba catalana

Guitarras, palmas y mucho ritmo. La rumba catalana tiene el poder de reunir a todo el mundo y convertir cualquier encuentro en una auténtica fiesta.

Y si es en directo, todavía mejor.

Teamcmp_510_Web

Que empiece el correfoc

Y entonces llega el fuego.

Un correfoc puede cambiar por completo la energía de la celebración: fuego, percusión, movimiento y tradición convertidos en espectáculo.

Porque una buena experiencia necesita también un poco de sorpresa.

La tradición es solo el punto de partida.